Pentecostés 5. Pastoral Urbana

Dice San Agustín, a propósito del acontecimiento de Pentecostés: “En efecto, el que aquella minúscula Iglesia hablase las lenguas de todos los hombres, ¿qué significaba sino que esta gran Iglesia habla las lenguas de todos los hombres desde la salida del sol hasta su ocaso?” (San Agustín, sermón 267). Con este comentario, se puede dar pie a la reflexión de cómo este acontecimiento de Pentecostés (Act. 2, 1-11) es un imagen de lo que busca la pastoral urbana, hoy en día; ser un medio o instrumento que permita desde la fe católica, un acercamiento a todas la realidades que conciernen al ser humano y que susciten en él una respuesta como en Pentecostés ( Act. 2, 37c)

Pentecostés es la antítesis de “la torre de Babel” donde había un solo lenguaje, una humanidad, pero el resultado es la dispersión (Gen 11,8). En pentecostés se da la acción contraria, se habla muchas lenguas, pero el kerigma apostólico, propicia la unidad ( Act. 2, 7-11).

En razón de esto, la Iglesia de Cristo está llamada a evangelizar, bajo la acción del Espíritu Santo y buscar llegar a todo hombre y mujer de este mundo y saber entablar comunicación con el mismo o misma. Debe darse a entender al hombre de hoy y suscitar en él el anhelo  de Dios o por lo menos el deseo de trascender.

Parafraseando el texto: “-¿Acaso los que hablan no son todos galileos? ¿cómo es que cada uno los oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas (…) todos los oímos contar, en nuestras lenguas, las maravillas de Dios.” (Cf. Act. 2,7-11)[1]; ¿no podría decirse hoy?: -no son todos esos de la Iglesia Católica, y a pesar de eso, entienden nuestra realidad, habemos ateos, modernos, postmodernos, tecnocráticos, de la new age, y sin embargo, nos sentimos acogidos y entendidos.

Es decir, la Iglesia católica si tiene algo que decir al mundo de hoy, pero también tiene que escuchar y comprender el mundo de hoy. En este contexto la Iglesia tiene el grave deber de iluminar todas las realidades del ser humano de hoy y permitir que desde su realidad, cada uno recibiendo el kerigma apostólico, dé una respuesta libre y con ello descubra que Jesucristo da sentido a toda realidad humana, que en lugar de rechazarla, la toma, la enriquece y la hace trascender.

Pentecostés es la oportunidad de armonizar y unir a la humanidad y generar una verdadera fraternidad en Cristo.

Responsable

Pbro. Samuel Rubio Morales

Pastoral Urbana


[1] Luis Alonso Shökel, La Biblia de nuestro pueblo, Ediciones mensajero, Ed. 2010

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