COLOQUIO MAYORDOMIAS EN LA CIUDAD

El miércoles 13 de octubre de 2010 se realizó en la sede del Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la Arquidiócesis de México el simposio “Mayordomías en la Ciudad”.

La mayordomía es una institución traída al Nuevo Mundo por los españoles como un mecanismo para comprometer e integrar a las comunidades en torno a los santos patronos –propios de cada pueblo o barrio- y como un medio de evangelización y consolidación del cristianismo. La mayordomía entraña una complejidad de significados culturales, sociales, religiosos, económicos y políticos. El paso del tiempo ha derivado en que los antiguos pueblos queden integrados a grandes ciudades, sin embargo la vigencia de la mayordomía se mantiene como un mecanismo fuerte de identidad e integración, si bien, conserva un fuerte sincretismo que lo hace una realidad sui generis.

En su mensaje de inauguración el Mtro. Jesús Antonio Serrano, coordinador de la Maestría en Pastoral Urbana (organizadora del evento), destacó el hecho de que la mayordomía despierta interés más por controlarla que por comprenderla y más por domesticarla que por aprovecharla como una herramienta para la integración comunitaria y la evangelización, invitó por ello a revalorarla y a ver críticamente la forma en que la institución eclesial se relaciona con ella.

La mesa uno estuvo dedicada a estudiar las dimensiones sociales y culturales de la mayordomía. El Dr. Ramiro Gómez-Arzápalo, profesor en la misma maestría expuso de qué manera el mayordomo se convierte en los pies y manos del santo para poder andar por la comunidad, pues las imágenes de los santos salen del templo, donde están instalados y se mueven para “oír misa”, para recorrer el pueblo. La celebración religiosa en un contexto cultural fuerte desafía la racionalidad institucional. No se trata de ignorancia, sino que son una opción social, un posicionamiento del pueblo frente al grupo hegemónico religioso. Ayuda a la cohesión social y a la reproducción social. Se trata de claves estructurales de la religiosidad popular mediante “un sistema de cargos”.

La Mtra. María Elena Padrón, académica de la Escuela Nacional de Antropología e Historia expuso las características de la mayordomía del pueblo de San Bernabé Ocotepec. El sistema de cargos es un sistema de defensa de la comunidad frente a la intervención externa. Los estudios históricos y antropológicos permiten ubicar las funciones que cumplen estas jerarquías al interior y exterior de los pueblos, eso resulta de la conformación histórica de los mismos. En San Bernabé Ocotepec hay formas institucionalizadas de representación y servicios en beneficio del pueblo. Los cargos implican relaciones de poder y valoración. No son una autoridad civil formal, pero poseen un poder simbólico que les permite intervenir en la toma de decisiones.  Las fiestas recorren muchos tipos de calendarios: civil, religioso y productivo. La organización comunitaria ceremonial están a cargo de una comisión eclesiástica y de festejos electa en asamblea. También hay fiestas de correspondencia que permiten el intercambio entre los diferentes pueblos y sus santos respectivos con lo que se da un reconocimiento recíproco de los pueblos.

El Lic. Alejandro Gabriel Emiliano Flores, alumno de la Maestría en Pastoral Urbana y pastoralista en la VII Vicaría de la Arquidiócesis de México realizó un análisis riguroso. Caracterizó al mayordomo como un gestor cultural que requiere un prestigio social.    Los mayordomos deben ser gestores tanto frente a la comunidad civil como con la eclesiástica, con otras mayordomías que la delimitan y le reafirman identidad, con otros grupos para definir el espacio. El conflicto más frecuente es con la autoridad eclesiástica porque comparten características. La mayordomía es elegida por la comunidad y la autoridad eclesiástica les es impuesta desde fuera. Conserva valores tradicionales y expresa su religiosidad popular, la eclesiástica busca canalizarlos por la liturgia, que sea en los límites de la razón y no de forma afectiva como proponen los mayordomos. La mayordomía siempre va a ser cerrada porque para eso fue creada, para conservar valores. Los que deben tener apertura son las autoridades eclesiásticas.

La mesa dos estuvo dedicada a las propuestas que se pueden hacer para la atención pastoral de la pastoral de las mayordomías. El Pbro. José Luis Tellez de la VII Vicaría trabajó entre 1979 a 1999 en el pueblo de Santiago Acahualtepec en Iztapalapa. Al realizar una apretada crónica de las experiencias de ese periodo reconoció las transformaciones de la comunidad, lo arraigado de su identidad náhuatl y aislada relativamente de la gran ciudad. El aspecto central de su apostolado fue el descubrimiento, el interés de conocer las relaciones, las motivaciones, entrar en contacto con las costumbres y la escucha de las personas que comprendían su comunidad. El definió los retos de la comunidad, duramente tradicionalista y que lo rechazaba fue un proceso evangelizador. Sólo si amas el pueblo, vale la pena seguir, si no, es mejor no alterar su vida. Fue una de las consignas que se fijó.

Los diáconos Eduardo  Vizueth e Ignacio Abarca hablaron del concepto de mayordomía y sus fuentes bíblicas. Si Dios es dueño de todo, nosotros somos mayordomos de las cosas, administradores. La mayordomía es una organización social que se extiendo por Mesoamérica. Representa los ciclos vitales. Por lo tanto la propuesta de atención pastoral tiene que venir desde el mismo magisterio de la Iglesia, como señala el Documento de Aparecida. Ignacio Abarca explicó que las partes duras son las que prevalecen en la manifestación y significado es lo que se socializa con la comunidad para asegurar su conservación.

En la mesa tres, contamos con la presencia del P. Benjamín Bravo. El comenzó por hablar de los rituales que articulan nuestras vidas, nacimiento, reposo, matrimonio, etc. El lenguaje de la religiosidad popular es mítico y cultural, usa símbolos, colores, iconos, etc. El cristianismo emplea un lenguaje razonado en el que cuentan las palabras. En cambio, la religión popular se expresa con objetos, especialmente en las fechas más llenas de significado. En las mayordomías, la rezandera, los altares. Al entrar en su mundo y en su cultura, desde mi cultura hay que entablar un encuentro con simpatía. Por ejemplo, mientras que el saludo litúrgico es frio y lineal, el saludo ritual tradicional implica encuentro, afecto, reconocimiento. Los presbíteros siempre queremos purificar esta cultura.

Otro ejemplo, lo encontramos en las imágenes de Cristo sangrante. En la cultura prehispánica era sabido que los dioses habían sacrificado su sangre a favor de los hombres, de ahí que dicha imagen tenga un gran significado cultural.

Por su parte el P. Jorge García Llanos hizo un paralelismo entre la actitud de los sacerdotes que llegan a una comunidad con costumbres arraigadas queriendo cambiarlas y derrumbar, como lo hicieron los conquistadores. La diferencia está en el interés por entablar un diálogo para comprender lo que piensan. Nos falla el diálogo para acercarse a estos signos. Puso por ejemplo el caso de un sacerdote en San Bernardino, próximo al Niño Dios “Niñopa” que es el elemento más fuerte de identidad de Xochimilco. La primera intención del párroco fue obligar a que el niño se quedara en el templo y no en la casa de los mayordomos como se usa. Luego no aceptó que el niño  asistiera al templo. La gente llevó al Niño Dios al templo a escondidas hasta que obligaron a que el sacerdote escapara escondido. Eso ocurrió por no saber leer el significado del “Niño” para la comunidad.

Entre los asistentes estuvieron varios mayordomos de diversos pueblos, así como un grupo tradicional representativo de las autoridades del pueblo de la Magdalena que portaban los bastones de mando propios de la comunidad que significan la tierra y el agua, los elementos, pero también al pueblo y sus tradiciones. Ellos hablaron positivamente respecto a la preocupación de la Iglesia por entenderles mejor, se reconoció que no sólo la Iglesia requiere de los mayordomos y las fiestas populares del pueblo, sino que éstos requieren de la Iglesia.

Los más de 120 asistentes, que llegaron de las diócesis de México, Cuernavaca, Texcoco, Tlalnepantla, Toluca, Ecatepec, San Luis Potosí, así como de varios institutos religiosos y misioneros, reconocieron la importancia de continuar reflexionando sobre estos temas y manifestaron su disposición para avanzar en una mayor inculturación del evangelio.

Contacto: info@pastoralurbana.info Más información está disponible en la  página www.pastoralurbana.info
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