¿Por qué sólo se mantienen los grupos cuando el sacerdote los “motiva”?

Los pasados días jueves 20, viernes 21 y sábado 22 de noviembre de 2014 participamos en la XX Asamblea de la Arquidiócesis de México.
Entre los temas sometidos a reflexión estuvo el del papel de los laicos, al respecto queremos compartir algunas reflexiones:
La participación de los laicos apareció como un sinónimo de “formación”. Esto manifiesta que existen dos sesgos: uno es que la pastoral está hecha para alimentarse a sí misma, es decir, se convoca a laicos para que se sumen a espacios de formación cuyo propósito es invitar a personas a sumarse a los grupos de formación. Es claro que así ni se puede ampliar la convocatoria, ni existe un verdadero propósito para dicha formación, ésta aparece vacía, carente de destinatario.
El segundo sesgo es que se prepara al laico para ser funcional a la Iglesia institucional, pero no para vivir su vocación laical en el mundo.

Estas dos notas se vieron complementadas con la discusión respecto a la falta de “compromiso” de quienes se integran a los grupos pero no continúan y la falta de confianza tanto de sacerdotes como de laicos para que éstos asuman un papel protagónico.

Esta problemática y los retos que comporta puede ser representados gráficamente a través de la siguiente ilustración:
Modelos pastorales prevalecientes - New Page

Congreso Pastoral en Grandes Ciudades. Barcelona 2014

http://www.esglesiabarcelona.cat/congresograndesciudades

Las culturas urbanas, un reto para la Iglesia católica

  • El Papa Francisco en una entrevista concedida a Il Messaggero ha dicho que “en noviembre haremos un congreso en Barcelona dedicado a la pastoral de las metrópolis”. Francisco ha estado muy presente en la preparación del Congreso.

Esta iniciativa la gesté y comencé junto al Papa y deseo concluirla junto a él. Ya tenemos audiencia concedida para el 27 de noviembre de 2014, en que un  grupo de unos 25 cardenales y arzobispos de grandes ciudades, después de haber celebrado en Barcelona la segunda fase –del 24 al 26 de noviembre-, viajaremos a Roma para poner en manos de Francisco el resultado de nuestro trabajo.

Representantes religiosos de América Latina, África y Europa han dialogado durante la primera fase del Congreso Internacional sobre la pastoral de las grandes ciudades, celebrado en Barcelona del 20 al 22 de marzo. Han participado en este encuentro nueve ponentes con una treintena de expertos y expertas de distintos continentes y doscientos congresistas. Aquellos días Barcelona se convirtió en la capital del mundo de la pastoral de las megápolis.

En su primera fase, el Congreso ha tenido un claro protagonista, que no ha sido otro que el papa Francisco y su documento programático, la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, que ha sido el verdadero backgroundteológico y pastoral de este encuentro. Me atrevería a decir que, quizás por primera vez, desde una tribuna internacional de sociólogos, teólogos y pastoralistas se han identificado los presupuestos del referido documento pontificio, que es como decir el programa de Francisco.

El Congreso se movió entre tres presupuestos. El antropológico, centrado en la persona humana y en las culturas urbanas y los modos de relacionarse y de comunicarse las personas en ellas. “Es la intuición del valor de la inculturación: vivir a fondo lo humano, en cualquier cultura, en cualquier ciudad, mejora al cristiano y fecunda la ciudad (le gana el corazón)”, dijo el cardenal Bergoglio en el I Congreso Regional de Pastoral Urbana, celebrado en Buenos Aires, en agosto de 2011.

Otro presupuesto es el cristológico, centrado en la confesión de la fe en él como Señor y Salvador. “En Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (cf. 1Co 1,30), la cultura (y cada ciudad) pueden volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada”, dijo Bergoglio en el congreso citado.

El tercer presupuesto es el pneumatológico y eclesial, expresado en la consolación del Espíritu Santo y el testimonio y la acción de una Iglesia dialogante, servidora y samaritana, expresión de su condición maternal para con todos, en especial para con los más débiles.

La primera fase del Congreso ha motivado en nuestra Ciudad Condal un encuentro que se puede calificar como histórico, en especial entre representantes de la teología pastoral de América Latina (Bravo, Galli) y de Europa (Borràs, Bressan), con la tarea mediadora y anfitriona de la Archidiócesis de Barcelona.

Gracias a la participación del teólogo Carlos Maria Galli, hemos tenido acceso directo al movimiento de reflexión teológica y de praxis pastoral que viene de los años 70 del siglo pasado y del cual el Papa Francisco es un exponente visible tanto en su actuación como en su magisterio. Una teología de la liberación basada más en el eje antropológico y cultural que en el económico, sin descuidar este último, que se decanta hacia una mayor valoración de la religiosidad popular para educarla cristológicamente y enfocarla hacia la liberación social.

Necesitamos mucha humildad y mucho diálogo –dos palabras que aparecieron con frecuencia en esta primera fase del Congreso- para responder a las variadas expresiones de las culturas urbanas: espiritualidades y terapias alternativas, movimientos de reivindicación ciudadana, agrupaciones en torno a la práctica del deporte o del arte, nuevas formas de solidaridad entre vecinos y conciudadanos. Todo ello con un objetivo: poder inculturar –oencarnar, en lenguaje cristiano- la oferta de Jesucristo y de su Evangelio en lenguajes, actos y símbolos cercanos y expresivos para estas sensibilidades, conscientes de que, como afirma Francisco, hemos de contemplar la ciudad “con una mirada de fe que descubra el Dios que habita en sus hogares, en sus calles y en sus plazas”, porque Dios vive en la ciudad.

El reto puede ser también una oportunidad. Lo expresó muy claramente el profesor Manuel Castells (Berkeley y Barcelona), sociólogo de referencia, amigo y valioso colaborador del Congreso. En su ponencia de apertura nos invitó a “apoyarnos en el ejemplo y la palabra del papa Francisco. Vivir como él vive, escuchar como él escucha, obrar con decisión como él hace”. El profesor Castells impactó al decirnos que existen “miles de millones de personas que viven en las grandes ciudades, buscando el apoyo de la religión para encontrar el camino del Bien frente a las oleadas destructivas del Mal que torturan su existencia. La Iglesia católica tiene ante sí un gigantesco desafío. De cómo lo afronte depende el que sea instrumento divino para remediar el dolor del mundo, o que los humanos busquen otras sendas para su salvación cotidiana”.

Este sigue siendo el reto fundamental de nuestro Congreso. A la luz de las aportaciones que han hecho los ponentes y expertos, una treintena de cardenales y arzobispos a finales de noviembre en Barcelona reflexionaremos como incide todo ello en el servicio que la Iglesia ha de prestar a los hombres y mujeres que viven, gozan y sufren en las grandes urbes del mundo. No olvidemos que más del 50% de la población mundial vive en estas concentraciones urbanas y va en aumento.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal Arzobispo de Barcelona

Vaticano apoya al obispo mexicano impedido de celebrar

CIUDAD DEL VATICANO, 28 de agosto de 2014 (Zenit.org) – El presidente del Pontificio consejo de la pastoral para los migrantes e itinerantes, cardenal Antonio María Veglió, hizo pública una carta al obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas, lamentando que agentes del servicio de Aduanas le hayan impedido este 27, celebrar una misa dedicada a los migrantes

La celebración de todos modos pudo ser realizada pero en territorio guatemalteco, en el vicariato de El Petén. El cardenal Veglió además de apoyar públicamente al obispo Rojas López y a sus colaboradores, invita a la comunidad internacional y a las personas de buena voluntad a dar atención a los migrantes y refugiados, y a tutelar la dignidad de millones de mujeres, hombres y niños que son afectados.

El texto de la carta:

«He sabido que ayer, cuando se disponía a celebrar una Misa dedicada a los emigrantes, en la frontera entre su diócesis, Tabasco, y el Vicariato apostólico guatemalteco de El Petén, los agentes del Servicio de Aduanas y del Instituto Nacional de Migración de México le han impedido realizarla. La Providencia ha querido que la celebración pudiese con todo desarrollarse en el territorio fronterizo de Guatemala.

La iniciativa tenía un carácter profundamente pastoral y, por lo tanto, deseo expresarle la cercanía espiritual de este Consejo, que es la voz de la Santa Sede para extender a todas las áreas del mundo afectadas por los flujos migratorios el llamamiento del Santo Padre Francisco a no resignarse a la “globalización de la indiferencia”.

De hecho, usted quería recordar en la celebración de la Eucaristía la masacre de 72 emigrantes centro y sudamericanos, perpetrada en agosto de 2010 en San Fernando por el cártel narcotraficante de los Zetas. Junto a aquella matanza, además, no podemos olvidar que desde 2009 hasta 2011 más de 20.000 emigrantes han sido secuestrados en el área de su diócesis fronteriza, por no hablar de todos aquellos que han caído en la red de los traficantes y de los miles de hombres, mujeres y los niños que han perdido la vida.

Tampoco podemos ignorar que se están intensificando las operaciones para impedir que los emigrantes suban en el tren de carga conocido como “La Bestia”, obligándoles de hecho a elegir rutas alternativas y de mayor riesgo para alcanzar los Estados Unidos de América.

¿Cómo no pensar también en todos aquellos que, en diversas partes del mundo, se ven obligados, por la miseria o por la persecución, a cruzar las fronteras de su patria en busca de una vida humanamente digna? ¿Cómo no recordar los más de 20.000 emigrantes que han muerto tratando de cruzar el mar Mediterráneo para llegar a la Unión Europea? ¿Y a todos los que huyen de países africanos y asiáticos, donde enfurecen guerras y persecuciones, para llamar a las puertas de Australia? Y justamente en estas últimas semanas, ¿cómo cerrar los ojos ante hechos violentos y trágicos, que golpean a las minorías en las regiones de Oriente Medio, donde los cristianos que están huyendo son crucificados o decapitados y sus cabezas son levantadas como trofeos?

El listado de características que acompañan hoy a las migraciones es impresionante: abusos de autoridad y de toda clase, violaciones de las personas y de sus derechos fundamentales, explotación, extorsión, hambre, atracos, robos, mutilaciones, dolor, muerte. Los éxodos que actualmente sacuden diversas zonas del mundo son una denuncia abierta de la decadencia de las instituciones y, peor aún, de la pérdida del sentido auténtico de la humanidad, donde la inicua distribución de los recursos y el acaparamiento egoísta de los bienes se han convertido en objetivos prioritarios con respecto a la respuesta a las emergencias humanitarias.

En este escenario, la tarea de la Iglesia es cada vez más difícil, pero no se detiene y no se asusta. También nosotros nos unimos a la voz del Santo Padre para lanzar un apremiante llamamiento a las instituciones nacionales, a las internacionales y todos los creyentes para que se intensifiques las iniciativas de oración para encontrar los caminos justos que conduzcan a la convivencia pacífica de los pueblos; invitamos al diálogo y a la negociación para detener a los violentos y a los agresores; solicitamos la apertura de canales humanitarios para facilitar la ayuda a los refugiados y, en definitiva, recomendamos la adopción de normativas adecuadas, locales y supranacionales, que regulen los flujos migratorios en el respeto y en la promoción de la dignidad humana de los individuos y de los miembros de sus familias.

Por lo tanto, manifiesto todo mi apoyo a los esfuerzos de Su Excelencia, de sus colaboradores y de todas las personas de buena voluntad que no están dispuestos a permanecer ciegas y mudas ante las tragedias que lamentablemente afectan a nuestro tiempo. Le aseguro mi cercanía espiritual y la total comunión de sentimientos e intenciones.

Los arreglos en materia religiosa: Persecución y jerarquia católica

La persecución y el conflicto religioso de los años 1926-1929 en México, se concluyó con una especie de armisticio, mediante los denominados “acuerdos”.

Después de los mismos se estableció lo que se conoce como “modus vivendi”, una situación extraña en la que se mantenía una legislación restrictiva contra la religión, que negaba su existencia formal y le negaba un sitio en la vida pública, pero que en la práctica no se aplicaban.

Se conmemora el 90 aniversario de dichos acuerdos y conviene, por su importancia en una sociedad secular como la Mexicana revisar lo que ha ocurrido desde aquellos años.

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Coloquio Internacional

ARREGLOS DEL PRESIDENTE PORTES

CON LA JERARQUÍA CATÓLICA Y EL FIN DE LA GUERRA CRISTERA

ASPECTOS JURÍDICOS E HISTÓRICOS

Coordina: José Luis S. Fernández

Homenaje del área de Historia del Derecho del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM al Maestro Héctor Fix Zamudio  en  su novenoagésimo aniversario.

 

PARTICIPAN

  • Jorge Adame Goddard
  • Carmen Alejos
  • María Luisa Aspe Armella
  • Oscar Cruz Barney
  • Massimo De Giuseppe
  • Martha Eugenia García Ugarte
  • Juan González Morfin
  •  Andrea Mutolo
  • Pablo Pérez López
  • Rodrigo Ruiz Velasco
  • Adelaida Sagarra Gamazo
  • José Luis Soberanes Fernández
  • Paola Valvo

Entrada libre, se otorgara constancia de asistencia

Registro el mismo día del evento.

El evento se realizará en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM los días 18 y 19 de agosto de 2014 de las 9 a 13 horas.